Wednesday, September 13, 2006

La informática no está bien inventada

Hace unos días escribí esto en mi diario:
Debería haber redadas de recuerdos. Una vez cada, digamos, dos años, la policía debería entrar en nuestras casas rollo SS alemanas y destruir todo lo que oliera a memoria ñoña. En lugar de eso, acumulamos y acumulamos fotos, diarios, cartas, objetos, papeles que nos atan a una vida que no vamos a volver a tener.
Al día siguiente, mi disco duro externo se jodió y todas mis fotos se fueron con él. Todas. Imaginaos: cada vez que he sacado mi Olympus del bolso, he enfocado algo que creía que merecía la pena recordar y he disparado, ahora no sirve para nada. Es como si no lo hubiera hecho nunca.
Son curiosas las fotos, ¿no? En sí mismas, son fascinantes: un instante, un solo instante, invariable para toda la eternidad. Te asomas a una y ves a las personas que aparecen tan indudablemente vivas, tan viviendo únicamente ese momento, mientras fuera de ella envejecen y se entristecen a tiempo real. Por otra parte, es curioso el mero hecho de hacerlas. Tú vives tu vida, pero no como algo seguido y espontáneo, sino haciendo oportunas paradas para darle al botón del aparato. Entonces hacer fotos se convierte en parte de la vida, y no es simplemente que saques la cámara e inmortalices algo, sino que tu vida cambia porque has sacado la cámara, y ese acto es en sí un gesto. No sé si me explico.
Últimamente mis relaciones con los objetos no van muy bien. Llamadme mística, pero creo que cuando algo se rompe a nuestro alrededor está reflejando algo que tenemos roto por dentro. Mi gato arrancó de cuajo la “p” de mi ordenador, y ahora tengo que pulsar esa especie de botón de goma que las teclas tienen debajo. Luego J. tiró un vaso de agua sobre el teclado y fastidió las direcciones, ya sabéis: las cuatro flechitas (ahora J. llama a mi ordenador “bala perdida”, porque no tiene dirección). Por último, intenté secar las teclas con un secador y derretí una, que se desprendió del soporte retorciéndose suavemente hasta quedar inservible. Yo creo que mi teclado se rebela porque no he escrito NADA este verano. Parece que me está diciendo: “Marina, o espabilas o te vas a quedar sin letras que pulsar”.
En cuanto a lo de las fotos borradas… bueno, ayer le di el disco duro a mi vecino el informático y estoy rezando a veteasaberquién para que consiga rescatarlas. Visualizo ese momento en que llama a la puerta y me entrega un disco duro inservible y un CD con todos mis recuerdos intactos. Realmente, no quiero empezar de cero. Lo que dije arriba es mentira: no quiero que nadie se lleve mis recuerdos, de verdad, no quiero. No hay que vivir en el pasado, pero es hermoso tener un mullido colchón de momentos felices en el que poder recostarse. Quiero mis recuerdos: mi aburrida acumulación de señales que me permiten ubicarme en la vida. La carta que escribí a los 15 años para abrir cuando tenga 25, y la que escribí a los 20 para cuando cumpla 30 (si os preguntáis si pienso seguir haciéndolo durante todas las décadas de mi vida, la respuesta es “sí”).
A J. se le dan mejor que a mí los finales redondos y las metáforas bonitas. Ahora mismo, sólo se me ocurre que quizás me mude de marinainthemiddle para reaparecer en algún sitio secreto.
Me paso la vida barajando nombres, direcciones, seudónimos, firmas y títulos, y no soy capaz de admitir que yo misma es siempre lo que va a haber debajo.

5 comments:

Golfo said...

...pues para no admitirlo eres de las pocas que firma con su propio nombre. Vaya, o eso parece... por lo menos el pego lo da.
Por lo demás ya lo digo siempre: los objetos a los que más apego tenemos son los que luego desaparecen de las maneras más jodidas. Quizá porque se sienten vigilados y es su modo de escapar, aunque sea corriendo, atravesando fuegos, escondiéndose tras virus y cosas a las que les echamos la culpa.
Si te quedas sin teclas agarra el boli, pero no lo dejes por dios ¡eso nunca!
Besos.

elsuki said...

yo pienso que simplemente se trata de una pequeña lección de la vida. Por un lado darte a ver lo que realemnete piensas en una situación en concreto, porque a lo mejor sería interesante lo de la redada de recuerdos, sino fuera porque no son exclusivamente parte de tu pasado: también son tu presente, son lo que le dan una energía especial a tu habitación, y por bueno o malo, los que han hecho que seas quien eres.

Por otro lado también es interesante perder algo que te ha supesto esfuerzo y trabajo, y no es en plan el típico consejo de amiga happy y que no tiene ni puta idea de lo que eso significa(te recuerdo que se me perdió el portátil), te hace ver que necesitas menos cosas de las que creías, que el ser humano tenemos una capacidad impresionante de supervivencia y que los recuerdos que realmente merecen la pena se guardan y archivan en el disco duro de los humanos, que no es la memoria, no, es el corazón.

La vida es el educador más grande que existe, y aunque a veces se comporte fatal, es nuestra mayor fuente de aprendizaje.

Y bueno, que no me cabe en la cabeza por más vueltas que le de, que TÚ, con lo que eres para las fotos, los recuerdos, las cartas, etc, pudieses escrbir ESO en tu diario(supongo que el factor sorpresa de la amistad, es lo que le da la vida a la misma).

besitosss

Blackberry said...

Uf...
Yo estoy en un momento de mi vida de recopilación, replanteamiento y muchos otros "res"...

Lo que supone ordenar mis cosas, repasar mis recuerdos y recolocarlos... y sí, tirar un montón de cosas que guardo y no sé por qué, que ya no necesito, que sólo ocupan espacio.

Me gusta lo de escribirte cartas a tu "yo futuro" (quizá lo haga ahora que estoy en un año "redondo")

Pero no dejes de escribir nunca (soy una de tus fans :)) y aunque tu teclado se rebele... quizá no significa nada, quizá solo es viejo, ya ha cumplido su función y pide un respiro... Seguro que hay uno nuevo en la tienda, esperandote, impaciente por que vayas a buscarlo.
Besicos!

Clara said...

Yo siempre digo que la vida tiene un humor macabro.

Y de pronto me he visto haciendo cábalas sobre tu edad, sin querer, porque te imaginaba mayor. Así que sí, siempre serás tú la que esté debajo de todo. De igual forma que siempre leeremos un tú secreto debajo de lo que escribas.

Yo también soy de acumular pasado, fotos y cosas, que casi nunca vuelvo a visitar. Pero que saber que están, te deja mucho más tranquila...

Marina said...

21 años, y en persona aún parecen menos :D Los que me leen, se piensan que tengo más; los camareros me piden el carnet para ponerme alcohol.
Besitos a todos.