Friday, September 08, 2006

La Cena

Como no tenía una colección de mariposas para enseñar las invitaba a mi casa a cenar, pero el día que llegó ella sólo tenía para ofrecerle un sobre de sopa. Años más tarde, cuando volvió de acostar a los niños le pregunté por qué eligió quedarse conmigo pese a la triste escasez de mi pobre cena. Contestó con la inmediatez de la lección sabida: “Me diste algo que se podía conservar mucho tiempo”.

3 comments:

Clara said...

Me gustan tus relatos. Éste también es de esas cosas que perduran...

Golfo said...

De este tipo de cosas que no sabes si es un enigma lo que hay detrás o el enigma más grande de la total ausencia de enigmas...
Fragmento de fotogramas perdidos pero no inconexos.
Historias con puerto quizá.
Ese tipo de cosas, tu me entiendes, esas cosas, esas precisamente.

elsuki said...

es ultra gracioso a la par q conmovedor.me encanta